PARASHAT HASHAVUA


Viernes 17 de marzo 2017                                                                                                                  19 de Adar 5777
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PARASHÁT KI-TISÁ

La Parashá de esta semana se llama “Ki Tisá” (cuando cuentes). Se llama así pues comienza diciendo: “… Ki Tisá et rosh bnei Israel lifkudeihem”, es decir “cuando cuentes las cabezas de los hijos de Israel para su censo” (Shemot, 30: 12).
En la parashá se mencionan varios temas y personajes.
Uno de ellos es Betzalel, un gran artesano: “Y habló D´os a Moshé diciendo: “Mira, llamé por su nombre a Betzalel… de la tribu de Yehuda y lo llené de espíritu… en entendimiento, en saber y en toda labor, para concebir proyectos, para trabajar en oro y plata, en cobre y en tallar piedra y madera…” (Shemot, 31: 1-5).
Posteriormente, la mención del Shabat y su importancia. Dijo el Eterno a Moshé: “Y tú habla a los hijos de Israel diciendo: Ciertamente mis sábados guardaréis… seis días se trabajará y en el séptimo día será sábado de descanso” (Shemot 31: 13-15).
La parashá también hace referencia a algunos Jaguim: “La fiesta de las matzot guardarás: siete días comerás las matzot que te ordené… y fiesta de Shavuot harán para ti, primicias de la siega del trigo; y fiesta de la cosecha al salir el año. Tres veces en el año será visto todo varón delante del Eterno…“ (Shemot 34: 18-23).
También, en esta sección rica en temas, se menciona un aspecto de las leyes de Kashrut: “no cocinarás el cabrito en la leche de su madre” (Shemot 34: 26).
De allí sale la prohibición de no mezclar carne con leche.
Probablemente, el tema más conocido de “Ki Tisá” tiene que ver con el famoso episodio –dramático, por cierto – del becerro de oro. Moshé había estado en el Monte Sinaí cuarenta días. D´os le da “dos tablas del testimonio, tablas de piedra”. El pueblo, mientras tanto, había perdido la paciencia.
Moshé se había ausentado cuarenta días. Todo ese tiempo sin el líder era – para el pueblo que lo precisaba – demasiado tiempo.
El pueblo sin Moshé comienza a hacer cosas indebidas.
Le pide a Aaron – que había quedado “a cargo” del pueblo – que le fabrique “dioses que vayan delante de nosotros” porque Moshé… no sabemos qué fue de él”.
Aaron afloja. No por convicción sino bajo presión. Pero accede.
Cuando Moshé baja con las Tablas – la parashá detalla muy precisamente el episodio – se encontrará con un “espectáculo” aterrador.
D´os le dice: “ve, desciende, porque se corrompió tu pueblo que hiciste subir de Egipto” (Shemot, 32:7). D´os quiere castigar al pueblo y Moshé le implora por clemencia.
Pero cuando hubo descendido y vio de cerca lo que estaba pasando, se indignó él también, se encolerizó “y arrojó de sus manos las tablas y las quebró debajo del monte” (Shemot, 32: 19).
Moshé se enoja también con Aaron. Éste intenta justificarse.
La clemencia que, en su momento, Moshé le había pedido a D´os, la deja momentáneamente de lado. Parte del pueblo es duramente reprimido. Por este episodio y por otros el pueblo es catalogado por D’os mismo como “de dura cerviz”.
Cuando “la tormenta pasó”, D’os le ordena a Moshé “esculpir dos tablas como las primeras” y escribir sobre las tablas las palabras que había “sobre las primeras tablas que quebraste” (Shemot, 34:1)
Así lo hizo. Subió nuevamente el Monte Sinaí, allí estuvo durante cuarenta días “y escribió sobre las tablas las palabras del Pacto, los Diez Mandamientos”.
Posteriormente bajó Moshé del Sinaí con las nuevas tablas en sus manos.
El episodio del becerro de oro había quedado superado.
Pero su repercusión y consecuencias habrían de ser por mucho tiempo.

Lic. Rafael Winter (Rufo)
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Encendido de Velas de Shabat viernes 17 de marzo 18: 42
Finalización del Shabat sábado 18 de marzo 19: 36

SHABAT SHALOM !!