El Etrog


Cuento Jasídico
Original de Shlomo Yosef Zevin
Traducción: Julie Rabinovitz-Kershenovich
Directora de PJ Library México y LATAM

Glosario:
Etrog: cidro o citrón
Pitam: protuberancia en el extremo del etrog
Tefilin: filactelias

Contexto:
El trasfondo de la historia es la dificultad para obtener etroguim (cítricos utilizados en los rituales de la festividad de Sucot) en Europa del Este. Si el pitam (protuberancia en un extremo del fruto) está dañado o roto puede fácilmente invalidar el uso del etrog en el ritual.

Cuento Jasídico:
El rabino Mijl de Zlotchov Z”L tenía unos preciosos tefilin que heredó de su padre, el honorable Maggid Rabí Yitzjak de Drohobich. Estos tefilin eran muy preciados para él. En una ocasión, acaudalados jasidim quisieron comprárselos, ofreciéndole una gran suma de dinero: 50 monedas. Él, que era un hombre pobre y vivía con grandes preocupaciones, no quiso siquiera escuchar de esto. Su esposa insistió mucho en que vendiera los tefilin, con el fin de aportar al mantenimiento de su hogar, porque él tenía otros tefilin para utilizar durante la oración, sin embargo, él no cambió de opinión y no accedió a venderlos.

La festividad de Sucot se acercaba y en Zlotchov no había ningún etrog. La gente del pueblo esperó, en vano, que les enviaran un etrog de algún lugar. En la víspera de la fiesta llegó un hombre al pueblo que traía consigo un hermoso etrog, por el que pedía cincuenta monedas. El rabino Mijl, vendió los tefilin de su padre por 50 monedas y compró el etrog.
Su esposa al ver que su marido tenía un etrog comprendió que éste debió haber costado una gran suma y comenzó a indagar de donde había obtenido Mijl el dinero para comprar el etrog. Al principio el rabino evadió la pregunta respondiendo con varias excusas, pero ella lo acosó hasta que se vió obligado a confesar que había vendido el tefilin para adquirir el etrog.
Cuando la mujer se enteró de la venta del tefilin, llena de rabia encaró a su marido: “¿Cuántas veces te rogué que vendieras el tefilin para cubrir las necesidades de la casa y no accediste a vender? Su enojo continuó escalando. Tomó el etrog, que se encontraba sobre la mesa, le dio una mordida al pitam, arrancándolo con los dientes y arrojándolo al suelo.
El rabino Mijl vio lo que su esposa hizo y, sin pronunciar una sola palabra de queja, ni dar señal de ira, se puso de pie y dijo:

“Si es correcto para ti, Maestro del Universo, que mi etrog no tenga más validez, lo acepto con amor”.
Más tarde, mientras dormía, el Creador apareció en su sueños y le dijo que el último acto, el de la falta de adoración por el objeto, causó una mayor impresión en el cielo que el primer acto de comprar el etrog por una gran suma de dinero.

Este cuento jasídico, que es uno de las más conocidos y difundidos, aborda el dilema de qué es más digno: la inversión en un etrog para cumplir con los preceptos de la festividad, o corregir actitudes y trabajar sobre las emociones propias. La manera en que el rabino Mijl maneja su ira es muestra de la grandeza de su espíritu y su capacidad para aceptar la difícil situación con benevolencia, lo que es un precepto muy importante.

La película Ushpizin estuvo basada en este cuento. https://www.youtube.com/watch?v=zCoqdJ6Q7AI

Zevin Shlomo Yosef, Cuentos Jasídicos, en http://www.zusha.org.il/story/האתרוג/